jueves, 2 de enero de 2014

Prólogo

Bienvenidos DragonBalleros, ahora os voy a mostrar el Prólogo de mi historia de Dragon Ball, que se remonta a la antiguedad, en el Planeta Vegeta, antes de que naciese Goku, en la Edad de Oro de los Sajajines. La historia de un joven sajajin de 12 añas llamado Kai.
Os presento... ¡DRAGON BALL NEO SAJAJIN!

   Hace mucho tiempo, existía un planeta llamasdo Planeta Sufur, en el que convivían dos razas de seres racionales: los Sufurs y, los Sajajines.


   Los sufurs eran la especie más desarrollada del planeta, con una tecnología extraordinaria, mientras, los sajajines aun vivían en cavernas luchando por sobrevivir ante la amenaza de la evolución sufur. 


   Reducidos a un número de 47 habitantes sajajines, reunidos en una sola tribu, descubrieron su habilidad para la lucha, el control de Ki, y su transformación Ozaru. Y con el rey Vegeta I (muy anterior al padre del Vegeta que sale en los mangas de Akira Toriyama) de general, destruyeron el Planeta Sufur con todos los sufurs convertidos en monos ozaru.


                                                                 


   Después de la destrucción de todo lo vivo e inerte los sajajines abandonaron el planeta en una nave espacial sufur que había sido escondida bajo tierra en busca de un nuevo lugar donde vivir. Pero en todos los planetas fértiles se aburrían y lo destruían.


   Un día, los sajajines llegaron a un planeta donde los habitantes les dieron un propósito para vivir, conquistar y vender planetas vellos a razas que estuviesen dispuestas a pagarles bien por ellos, empezando por aquella raza, que les prometieron que si les conquistaban cien planetas les proporcionarían el suyo, la tecnólogía suficiente y siervos que la controlasen. Y así fue, ambas razas cumplieron su palabra, y los sajajines se instalaron en un planeta al que bautizaron con el nombre de Planeta Vegeta, y desde entonces se dedicaron a esa afición, y se crearon las escuelas de adiestramiento y  unos siglos después empezó la Edad de Oro de los Sajajines, donde el ssj no era una leyenda.

                                                                          

























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